Permanent record
Todos estamos siendo observados
«Vigilancia permanente» o «Permanent record», es la autobiografía de Snowden y en la misma cuenta cómo fue partícipe del mayor acto de vulneración del derecho a la privacidad no sólo de los norteamericanos sino del mundo entero.
En su derrotero hasta convertirse en Citizen Four, fue testigo de cómo la NSA fue torciéndole la muñeca no solo a la constitución de su país sino a la de todos la países libres, los cuales teóricamente protegen los derechos individuales de sus ciudadanos.
«Registro permanente» es básicamente lo que ha hecho la NSA, alentada después del infame 9-11.
Todo lo que hacemos, hicimos y haremos queda registrado. Hoy en día es casi imposible el anonimato en Internet y los que conocimos esa red anárquica y anónima en los ‘90 desapareció en la década siguiente de manos de las corporaciones cuyos servicios usamos todos los días: Google, Microsoft, Facebook, Apple, Amazon, etc.


La falsa concepción de que algo es gratis porque no se paga, se cae al momento de ceder todo lo que uno publica (foto, video, etc), escribe por correo o habla por Skype, WhatsApp, Zoom, etc. Dependemos de la buena voluntad de las empresas para que no nos espíen.
Se perdió el derecho al olvido y a no ser observado. Estamos constantemente con el teléfono pinchado.
Las generaciones más jóvenes como la centennial no conocen lo que fue eso porque ya nacieron observadas. Incluso las ecografías digitalizadas de los no natos está en las redes.
Vivimos en el sueño húmedo de los totalitarios: un 1984 tardío, menos grotesco pero no menos eficiente. La realidad supera a la ciencia ficción una vez más.
Las regulaciones van más lento que la tecnología, por lo tanto es mejor estar conscientes de los servicios que usamos, compartimos y que aquellos que dicen ser gratuitos, realmente no lo son. Incluso pagando, a veces tampoco estamos exento de ser espiados.



